4 de mayo de 2017

«DEMONIOS TUS OJOS»: LA MIRADA DESEANTE

«DEMONIOS TUS OJOS»: LA MIRADA DESEANTE

Dos cualidades de la imagen: (1) la fascinación que es capaz de despertar sobre el espectador y (2) su potencial para cambiar la percepción de las cosas. ¿Qué sucede, entonces, en un presente en que la exposición permanente a todo tipo de pantallas amplía exponencialmente el alcance las imágenes? Que nuestra percepción se coloca en una situación particularmente delicada: que en cualquier momento, una imagen podría llegar hasta nosotros para atraparnos, para obsesionarnos, para transformarnos.

Así, de forma completamente casual, una imagen lleva a Oliver (Julio Perillán) a convertirse en secreto observador de su hermana pequeña, Aurora (Ivana Baquero). Él, director de cine acostumbrado a trabajar con lo visible, queda cautivado por aquello que ve. Ella, transformada en Lolita, en ese objeto prohibido del deseo, es esa imagen que llega al espectador para atraparle, para poner en crisis su mirada -y su pensamiento-. El aspect ratio de la película de Pedro Aguilera, 1.33:1, al estilo de los dramas de Fassbinder, tampoco deja escapar la mirada del espectador. Y el aparato cinematográfico, medio productor de imágenes por excelencia, se convierte al mismo tiempo en el vehículo a través del cual se proyectan los deseos… y las perversiones más oscuras. La brecha que Oliver abre en la pared de su habitación, esa pantalla improvisada de cine, es como la caja de Pandora de la que emerge una perversa filiación. Demonios tus ojos, que han visto y ya no podrán volver a ver igual que antes.

Daniel Pérez Pamies

Podeu llegir l’entrevista amb Pedro Aguilera al D’aily News.