4 de mayo de 2017

FOTOGRAMAS RECORTADOS: CRÍTICAS BREVES

FOTOGRAMAS RECORTADOS: CRÍTICAS BREVES

De forma orgánica, las películas programadas en un festival de cine acaban relacionándose entre sí, a través de diversos temas que posibilitan tomar el pulso de la actualidad. De igual modo sucede en el D’A, donde uno de los temas transversales es la crisis de identidad y la precariedad laboral que impiden a los jóvenes confiar en el futuro.

Atendiendo a las películas El primero de la familia, Apprentice, Kékszakàllú y El futuro perfecto, nadie diría que la juventud, como escribió Rubén Darío, es un divino tesoro.

El futuro perfecto: Indicios de independencia

Con un plano general en mar abierto y el cabello de una joven asiática agitado por la brisa, la directora alemana Nele Wohlatz muestra, al modo de Kaurismäki, la llegada de Xiabon a Argentina. Las clases de español a las que asiste (y de donde tomará su nuevo nombre: Beatriz), funcionan como hilo conductor del relato, a través de las cuales Xiaobin verbaliza su vida y fantasea con situaciones hipotéticas. La película resulta interesante en cuanto a la representación con tintes irónicos de la creciente inmigración china en los últimos años. La actitud parsimoniosa y a la vez decidida de Beatriz, posibilitan que el espectador empatice con su personaje: una chica temerosa pero consciente de las posibilidades que su nueva etapa le ofrece, y que no perderá el tiempo cumpliendo lo que se espera de ella.

Laura Carneros

La mirada de Kékszakállú

Gastón Solnicki realitza Kékszakállu (2016) gràcies a una diferent, atenta i escèptica mirada sobre el pas de la infància a l’edat adulta en tres noies, un tema lleugerament explotat al cinema i moltes vegades mal plantejat. En aquest cas la pel·lícula argentina emet un discurs descriptiu, observador, on l’espectador i el director no gosen jutjar el seu contingut, diferent del plantejament base de moltes pel·lícules d’aquesta temàtica i més pròxim a Boyhood (2014) de Linklater i Mustang (2015) Deniz Gamze.

L’aproximació a aquesta realitat adolescent s’allunya de la subjectivitat, partint d’un ritme lent, poc arriscat, però efectiu, que deambula sota l’harmonia de l’única òpera de Béla Bartok El Castillo de Barba Azul, en la qual la pel·lícula s’inspira molt lliurement i expressa les emocions i accions del dia a dia sense necessitat d’una història i estructura clàssica: plantejament, nus i desenllaç.

Jaume Claret Muxart

Apprentice: Sobre prisiones personales

La nueva película del director singapurense Boo Junfeng reflexiona sobre el lastre del pasado a través de la figura de un carcelero a punto de ascender a verdugo. Con una suspensión del misterio similar a El hijo (2004) de los hermanos Dardenne y una puesta en escena de gran precisión, Apprentice plantea preguntas difíciles sobre conflictos paternofiliales en un entorno opresivo donde escapar parece ser la única solución posible. El cineasta narra con tanto talento como franqueza lo que acaba siendo el relato de aprendizaje del celador protagonista y sólo cierto cariz académico aleja a la película de lo verdaderamente sorprendente. Un matiz de corrección general que explica de manera muy clara que representara a su país de origen para el Oscar a la mejor película de habla no inglesa de este año.

Carles Gómez Alemany

El primero de la familia: Con el agua al cuello

Desconozco si en Chile la expresión “estar con el agua al cuello” tendrá el mismo valor que aquí, pero desde luego la película de Carlos Leiva Barahona hace visible ese malestar a través de una metáfora tan sencilla como ingeniosa: una tubería estropeada provoca la progresiva inundación del patio de una familia de los suburbios de Santiago de Chile. Los humildes padres, que no quieren gastar en la reparación el dinero que guardan para la inminente marcha de su hijo Tomás a Europa, lidian como pueden con los problemas económicos, mientras que el propio Tomás y su hermana se enfrentan a sus propios dramas. El tratamiento coral de El primero de la familia va más allá del retrato del Chile contemporáneo. La cámara en la película de Leiva Barahona tiembla con el pulso de cada uno de sus personajes, enfoca a las clases más pobres y plantea una puesta en escena tan humilde como atractiva, cediendo solo el efectismo a algún giro narrativo. La verdad emerge en El primero de la familia como algo sucio y maloliente, igual que el agua que brota de la cañería rota.

Daniel Pérez Pamies