El D’A presentó en su edición del 2014 la sección Un impulso colectivo que trajo al festival a una nueva hornada de directores españoles surgidos de los márgenes y que con muchísimas limitaciones económicas hacían un cine fuera de norma, libre y fresco. El ciclo Un impulso colectivo viajó por diversas filmotecas estatales y dos años después todavía rueda por algunos países latinoamericanos y otros países del mundo. Con Un impulso colectivo situamos bajo una misma etiqueta directores que se escapan a cualquier etiqueta como Chema García Ibarra, Luis López Carrasco, el colectivo Los Hijos, Citor Moreno, Juan Rayos, Daniel Castro o Jordi Morató.

Desde entonces, el cine español hecho desde los márgenes no ha dejado de estar presente en el festival, donde se ha desplegado por todas las secciones porque ya no hay que poner un foco encima de él sino constatar que aquel impulso es una auténtica realidad que nos da alegrías cinéfilas cada día. Por ejemplo, las que desde la reformulación radical del documental nos han dado este año el barcelonés Mauro Herce y Andrés Duque. El primero ha dirigido Dead Slow Ahead, que desde su estreno mundial en el Festival de Locarno, donde ganó el premio especial del jurado en la muy prestigiosa sección Cineasti del presento, ha pasado por festivales de todo el mundo recogiendo premios allí por donde pasa como en Sevilla (donde ganó una mención de honor en la sección Nuevas Olas), DoscLisboa (premio mejor ópera prima), Las Palmas (premio Richard Leacock), San Francisco, Torino o Ann Arbour. Dead Slow Ahead concursa en el D’A en la única sección competitiva del festival, Talents. También concursa Oleg y las raras artes de Andrés Duque, de quien se esperaba con ganas su nueva película, después de Color perro que huye y Ensayo final para utopía (D’A 2012), sobre todo después de ser seleccionado en Rotterdam donde estrenó mundialmente Oleg. Desde entonces, ha sido Gran Premio Punto de Vista en el festival de Navarra y ha ganado una mención especial y premio a la banda sonora en el festival parisino Cinema du Réel, y hace poco se ha visto en el Lincoln Centre de Nueva York o el festival de Tui Play-Doc.

También ha despertado grandes expectativas El perdido de Christophe Farnarier, que se estrena mundialmente en Málaga y que dos días después llegará al D’A. El reconocido director de fotografía de películas como Honor de cavalleria (Albert Serra, 2006) o Familystrip (Lluís Miñarro, 2009), dirige su tercera película a partir de un hecho real: alguien que se aparta de la sociedad y que decide vivir solo en las montañas del Ripollès para no volver nunca más. Una obra poética y fascinante, sostenida por un solo actor, Adrià Miserachs. Verdadero tour de force.

Y así hasta diez películas de directores españoles que van desde los muy emergentes Marc Ferrer (Nos parecía importante) o Norberto Ramos del Val (Amor tóxico) al ganador del festival de Sevilla, Enrique Rivero con Pozoamargo, o las nuevas películas de directores capitales del cine español independiente como Isaki Lacuesta, que codirige con Isa Campo La propera pell, o Esa sensación de Juan Cavestany, Julián Génisson y Pablo Hernando.