“Tenemos que filmar a favor”

Mia Hansen-Løve, lo volvemos a decir, está presente desde los inicios del festival. En 2011, el D’A – Festival de Cinema de Barcelona acogió Le Père de mes enfants. Orgulloso del trabajo realizado a lo largo de los años, lo recordaba el director del festival, Carlos R. Ríos, ante el auditorio del Teatre del CCCB el pasado sábado 21 de marzo. La decimosexta edición apenas arrancaba y ya nos encontrábamos con el plato fuerte del festival: el Premio D’A. Céline Sciamma, Alice Rohrwacher, Joanna Hogg, Bruno Dumont, Béla Tarr (¡Premio Honorífico!). No se puede decir que este premio sea cualquier cosa.

Enrique Costa, distribuidor clave de la obra de Hansen-Løve en nuestro país desde Elastica Films, fue el encargado de entregarle el premio. Costa se siente “compañero de generación” y admitió sorprenderse gratamente de la juventud del auditorio, que entiende como un relevo y una constatación de la vigencia del cine de la directora francesa, con ocho películas a sus espaldas. “Es importante que Mia Hansen-Løve haga más cine”, concluía en su discurso. No son palabras vacías ni wishful thinking. Costa está produciendo la siguiente película de la cineasta, que ha encontrado en España una comunidad que la entiende y la estimula a partes iguales. “Rodaré una parte de mi próxima película en España. Este país se ha convertido en el que más apoya mi cine. Es algo que sigue sorprendiéndome.” Más allá de Elastica, Hansen-Løve se refiere a cineastas con los que sintoniza, como Carla Simón, el productor Paco Poch, Jonás Trueba y Jaume Claret Muxart.

Durante la hora siguiente, la directora premiada mantuvo un diálogo con el crítico de la casa, Philipp Engel. Gracias a su insistencia, el público pudo escuchar primicias del cambio de etapa que supondrá la próxima película de Hansen-Løve. “Nunca habría pensado que haría un biopic de época”, razones que la han llevado a una fase de financiación especialmente larga. Cada proyecto de la cineasta francesa se ha enfrentado a grandes retos para salir adelante: “Siempre me supone mucho esfuerzo, sufro mucho con las financiaciones, pero eso significa que nunca me aburro”. El esfuerzo merece la pena. Esta vez Mia Hansen-Løve nos contará la historia de la filósofa y activista feminista del siglo XVIII Mary Wollstonecraft. Se trata nada menos que de la madre de la escritora Mary Shelley.

A pesar de haber llegado “al final de un camino” de su filmografía, Engel destacó ciertos rasgos característicos del cine de la francesa que no parece que vayan a verse alterados. Como dijo ella misma, también un pintor vuelve una y otra vez sobre ciertos estilos y temas. Es un hecho que la violencia no tiene cabida en sus fotogramas: “Pienso que el mundo ya es suficientemente violento. No se trata de negarla, pero sí es un manifiesto el no la dejarla entrar en mis películas”. Hansen-Løve se esfuerza por encontrar la emoción en otro lugar, brotando desde un espacio más profundo, en una búsqueda que confiesa que nunca podrá resolver. “No es ingenuidad ni se trata de representar solo los placeres de la vida, pero sí necesito que todo se encamine hacia la luz”.

Precisamente la luz, casi siempre captada en fílmico, es una de las tantas maravillas de sus películas. Luz, paisajes, localizaciones. Es donde dedica más tiempo, junto a una compañera esencial en su proceso creativo: su script, Clémentine Schaeffer —coautora de su primer largometraje—, amiga y profesional que la entiende en todo, quien la acompaña a todas las localizaciones. “Es el momento más hermoso de todo el proceso”, confesó.

Los espacios, después, se llenan de personajes, que muchas veces simplemente los recorren en escenas prolongadas, de aparente “transición”: “Filmo estos tiempos de desplazamiento porque mis películas son retratos de personajes y necesito, instintivamente, sentir cómo se mueven”. ¿Es una herencia de la Nouvelle Vague? Hansen-Løve se siente más deudora de algunos orientales, como Yasujirō Ozu. Aun así, la cineasta francesa no duda en reconocerse en el legado europeo, incluso más que en la particularidad francesa. Es debido a sus orígenes germánicos familiares, que la vinculan también con la filosofía, las lenguas… disciplinas que no puede evitar convertir en los oficios de sus personajes. “No podría hacer una película sobre personajes que aborrezca. Pienso que tenemos que filmar a favor de ellos, tenemos que filmar a favor. Y eso define mi relación con los actores”, que aborda como un trabajo de depuración hacia la simplicidad, la captura de cierta inocencia. Puso a Isabelle Huppert, con quien solo ha trabajado en L’avenir (2016), como un ejemplo brillante de este talento interpretativo.

Su nueva película se pregunta If Love Should Die [si el amor debería morir]. Deseamos, al menos, que el amor de Mia Hansen-Løve no muera nunca.

Descarga el Fanzine #05 del D’A – Festival de Cinema de Barcelona, dedicado a Mia Hansen-Løve.


Autor

Marc Barceló
Marc Barceló

Marc Barceló es investigador independiente y curador. Formado en ESCAC y Elías Querejeta Zine Eskola, hace periodismo cinematográfico en el Diario del Festival de San Sebastián, asesora la selección de los cortometrajes del D'A y es docente en talleres o iniciativas de arte y pensamiento como Sinclètica.cat.