Un impulso colectivo

La revolución del cine

Corren tiempos inciertos. La pandemia ha dejado paso a una guerra, que a su vez está desembocando en una gran crisis económica que nos retrotrae a unos años antes, cuando otra gran depresión acabó provocando todo esto. Las nuevas generaciones se están enfrentando, pues, a una especie de círculo vicioso del que no parece haber salida. No es una situación muy distinta de la vivida hace más o menos quince años, cuando irrumpió ese “nuevo” u “otro” cine español que, edición tras edición, venimos celebrando en el D’A Film Festival Barcelona. Entonces los jóvenes cineastas propusieron, para enfrentarse a ese panorama, un retorno a la realidad desde los nuevos lenguajes audiovisuales, las nuevas formas de hacer política, las nuevas identidades. ¿Y si ha llegado la hora de renovar aquellas novedades, de ver de otra forma eso que llamamos “realidad”?

El relato predominante es temeroso y opresivo, está lleno de profecías que solo invitan al abatimiento y la inacción. Se trata, entonces, de enfrentarse a ese clima sombrío mediante otras narraciones alternativas, otros mundos posibles. Los largos y cortos que propone este año Un Impulso Colectivo proceden de distintos puntos de vista, pasan de las mujeres y los hombres a otro tipo de colectivos como quien no quiere la cosa y, lo mejor de todo, los hacen hablar de maneras distintas, con voces que nunca habíamos oído. Se miran a sí mismos para narrarse desde múltiples perspectivas, mezclan tonos y registros, ya no se contentan con la “no ficción” porque ahora se impone “otra ficción”, todavía en construcción. Las historias se cuentan desde la desposesión, desde un presente que no parece tener futuro y sin embargo lo quiere tener. En efecto, hay una salida, una solución: el cine, las imágenes en movimiento, si realmente se mueven y no se estancan, siempre llevan en sí mismas el germen de la renovación.

-Carlos Losilla